sábado, 23 de diciembre de 2017

Balance como escritora autopublicada en el 2017 (más un regalo para los lectores)

Hola, mundo!!!

Pues el 2017 está a punto de terminar y, como cada año, toca hacer balance. Para mí, este año que se marcha será siempre especial (si hablamos de faceta literaria), porque ha sido el año en el que por fin he podido saborear las mieles del (modesto) triunfo de la escritura. 

Todo vino a raíz de que decidiera autopublicar mi novela "La Joya de Meggernie" en Amazon. Fue una decisión muy meditada y algo arriesgada, porque siempre había publicado antes con una editorial (tanto mis libros infantiles como las novelas para más mayores) y no sabía cómo sería esta nueva experiencia en la que tú te lo guisas y tú te lo comes.

Pues bien, el resumen de esta aventura es que no puedo estar más contenta. Porque desde el principio los lectores han acogido esta novela (la niña de mis ojos) con muchísimo cariño, han apostado por ella y muchos de ellos se han tomado la molestia, además, de hacerme llegar sus opiniones y las emociones que les ha transmitido. ¿Puede haber algo mejor para un escritor? 

(Si llegados a este punto tienes curiosidad por la novela, pincha sobre la imagen para conseguirla. La tienes gratis con Kindle Unlimited, y a un precio muy razonable en ebook. O si te gusta oler los libros nuevos, también puedes hacerte con ella en papel)


Ha sido un año mágico y con la llegada de estas fechas, he querido AGRADECER todo el apoyo recibido y todo el cariño que me habéis dado colgando un regalo, un relato romántico de corte histórico (parece que últimamente la novela romántica histórica me tira mucho) y que espero de corazón que os guste y os haga pasar un rato agradable. No es un relato de navidad, pero tiene amor, mucho amor, que en estas fechas viene siempre fenomenal (y en cualquier época del año, para qué vamos a engañarnos...). Os lo dejo en formato Mobi y Epub.


                                                        

                                                        

No os doy más la tabarra, porque seguro que ya estáis preparando las bandejas de turrón, los polvorones y las panderetas para cantar villancicos hasta quedaros afónicos. Así que, sin más, os deseo a todos que paséis una...

¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2018!!

                                                                                                                                           

domingo, 29 de octubre de 2017

Saliendo del pequeño bloqueo

Hola a todos!!

Después de muchos, muchos días sin actualizar el blog, hoy he decidido que ya iba siendo hora. 

¿Y qué novedades os puedo contar? Pues estoy trabajando en la novela que contará la historia de Malcom MacGregor, el hermano de la protagonista de La Joya de Meggernie (Willow).

Lo cierto es que llevo atascada bastantes días y parece que la cosa no avanza. Me ha tocado revisar todo lo que llevo escrito desde el principio para volver a coger el hilo, para darme cuenta de errores en la estructura y en el argumento, para tratar de definir bien el carácter de los protagonistas y no caer en contradicciones...

Al fin hoy he terminado esa primera revisión y, para poder cumplir plazos, creo que me va a tocar hacer un mapa de la novela a pesar de que yo soy más de brújula. Pero Malcom lo merece, porque si logro plasmar en el papel la idea que tengo en la cabeza de este hombre, creo que os podrá enamorar como me tiene a mí enamorada.




¿Y qué os puedo contar de la protagonista? La mujer que le dará la réplica, la que lo llevará de cabeza durante toda la novela... Pues, de momento, solo os puedo decir su nombre, Lena MacLaren. Una joven que tendrá también que enfrentarse a una extraña situación que jamás hubiera sospechado y que pondrá a prueba sus verdaderos sentimientos.


No puedo contar mucho más... Porque no está acabada, porque puede sufrir cambios, porque aún no sé ni qué título llevará. Pero a partir de hoy, una vez hecho ya el repaso, espero retomar la escritura y ya no parar más hasta verla terminada. 

Ojalá que estas pinceladas que os doy os hayan intrigado... y ojalá que el resultado final esté a la altura de las expectativas. Os iré contando los progresos. 😍






miércoles, 31 de mayo de 2017

El grito Millenial en las novelas

Hola, Mundo!!!

Hoy os planteo la siguiente pregunta: ¿Creéis que hay alguna fórmula mágica para que una novela llegue a ser best seller?

El otro día escuché en la radio que el músico estadounidense Patrick Metzger había encontrado un patrón en muchas de las canciones de más éxito de los últimos tiempos. Es un grito (que él ha bautizado como grito Millenial), una melodía que se repite una y otra vez normalmente en los estribillos y que suele estar formado por un "wa" y un "oh" y que, seguro, habéis escuchado en vuestras canciones favoritas. Os pongo algunos ejemplos...




Alejandro Sanz y Alicia Keys con "Looking For Paradise" en el 0:14



One Direction con "Live While We're Young" en el 0:53


Fifth Harmony "Anything is Possible" en el 0:20

La pregunta que surge de este estudio es lógica: ¿siempre triunfan el mismo tipo de canciones? ¿Suenan todas iguales, y como ya conocemos la melodía a los 10 seg de empezar, por eso nos gustan?

Mi cabeza de escritora trasladó rápidamente esta cuestión a las novelas. Me puse a pensar en aquellos libros de más éxito, los que consiguen situarse en poco tiempo como best sellers y que gustan a todo el mundo... ¿Habría también un patrón, un "grito millenial" escondido entre sus páginas que los hiciera más atractivos, más irresistibles?

Yo creo que sí. Y he detectado varios de estos "gritos" que, bajo mi punto de vista, han ayudado a que las novelas sean más atractivas para el público (hablo sobre todo del género romántico, que es el que más me gusta escribir... y leer, aunque por supuesto esto es aplicable a todos los géneros):

La narración en primera persona: consigue que empatices mucho más con el personaje, te metes en la historia, vives con él/ella sus aventuras. Algunos ejemplos muy evidentes serían:

Crepúsculo, de Stephenie Meyer
Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell
Persiguiendo a Silvia, de Elísabet Benavent
Bajo la Misma Estrella, de John Green
Yo antes de ti, Jojo Moyes



Chico malo, chica inocentona (por llamarlo de alguna manera): aquí no puedo decir qué es lo que atrae, porque no lo entiendo. Pero es indudable que atrae... y mucho.

Cincuenta Sombras de Grey, de E.L. James 
After, de Anna Todd
A Tres Metros Sobre el Cielo, de Federico Moccia




Que la trama te descoloque, que de un giro que jamás, jamás, podrías haber imaginado y te sorprenda.

Juego de Tronos, de George R.R. Martin (vale, este no es de romántica, pero es el primero en el que he pensado).
Forastera, de Diana Gabaldon (Madre del amor hermoso... y no digo más)



¿Qué pensáis? ¿Creéis que el éxito de estas novelas (y tantas otras) se debe a que hay alguna fórmula mágica que se repite y que por eso gustan tanto? ¿O no tiene nada que ver?

Y en caso de que haya distintos patrones, distintos "gritos millenial" en las novelas, ¿cuáles serían para vosotros?












miércoles, 24 de mayo de 2017

La impaciencia del lector (y del escritor)

Hola, mundo!!

Hoy quiero lanzar una pregunta, tanto a los que sois lectores como a los que también escribís. ¿Somos impacientes a la hora de leer una novela o a la hora de escribirla y contar la historia?


Me explico. Hace poco iba yo en mi coche, camino del trabajo (de mi trabajo real, el que nos da de comer a mi familia y a mí), pensando en todas las correcciones que aún me quedaban por hacer a la novela que verá la luz el 29 de mayo si nada lo impide.(#lajoyademeggernie) Era uno de esos momentos de agobio, de esos en los que piensas que no vas a llegar, que lo que has escrito es una porquería y que no entiendes qué haces tú metida en semejante berenjenal con lo bien que se está tumbada en el sofá viendo películas en lugar de ponerte a probar cosas nuevas como la autopublicación. 




Pues bien. Mi pensamiento más negativo en esos momentos (y menos mal que había un conejo a un lado de la carretera y eso me distrajo un poco), era que el principio de mi novela no tenía la suficiente fuerza. No iba a enganchar, no iba a captar la atención del lector lo bastante como para que se quedara entre las páginas del libro hasta el final. Y, creedme, a tan solo un par de semanas de la salida al mercado de la novela, es un pensamiento que da mucho por saco...

La primera pista de que esto podía llegar a ocurrir me la dieron las lectoras cero (esos seres maravillosos que te regalan parte de su tiempo para revisar tu trabajo y decirte dónde puedes mejorar). Una de ellas me dijo que le había gustado mucho la novela a partir de que la protagonista se encuentra con ciertos personajes. 

A partir... Entonces, ¿todo lo de antes no le había gustado? ¿Le había aburrido? ¿Se le había hecho pesado? Otra de ellas me puso un comentario a un lado del manuscrito en determinado capítulo poniendo: ¡Al fin! (Y al lado una carita sonriente) justo cuando aparece el prota masculino. Por supuesto, eso quería decir que estaba deseando que apareciera ya el mozo de una vez por todas... ¿Me había enrollado demasiado hasta ese momento? ¿Era necesario contar todo lo que había contado antes, al principio de la novela?




Tras meditarlo mucho, mi opinión en aquellos momentos de corrección fue que SI, era necesario. Pero tal vez había equivocado la estructura, la manera de contarlo. Así pues, cambié el inicio. Metí un prólogo en el que aparece el protagonista masculino en primer lugar, que resolvía de golpe un par de problemas: el chico no se hacía tanto de rogar a la hora de presentarse al lector, al tiempo que este inicio daba pistas sobre el conflicto que este personaje iba a tener durante casi toda la novela. 

Bien, ¿no? Pues no. Ahí me tenéis, en mi coche, con la música de Luis Fonsi de fondo, un conejo comiendo hierba en el arcén y mi cabeza castigándome una y otra vez porque pensaba que iba a aburrir al lector en los primeros capítulos de la novela. Tenía que resumir, quitar cosas, llegar antes, con menos páginas, al meollo de la cuestión porque, de otra manera, el lector se iba a impacientar y acabaría abandonando el libro en cualquier rincón.


Y entonces me asaltó la idea de que todos vamos muy deprisa (tal vez porque la canción que sonaba era Despacito y los pensamientos se fueron encadenando uno tras otro...), que buscamos una inmediatez en todo lo que hacemos, en lo que vemos, en lo que leemos, producto de la velocidad a la que vamos por el mundo. Queremos resultados y los queremos YA.

Yo, como autora, me impacientaba por lograr que el lector llegara cuanto antes a las partes de la novela que creía le iban a gustar más. Corre, corre, corre. Y no me estaba dando cuenta de que, a lo mejor, tenía que dejar que el lector disfrutara del paseo, que se impacientara, sí, pero como cuando yo me impaciento por saber qué pasará en el siguiente capítulo de Juego de Tronos. Según mi cuñado, podríamos pasar sin ver los ocho primeros capítulos de cada temporada y quedarnos solo con los dos últimos, que es cuando pasa lo más gordo, lo más emocionante, lo mejor. 

Pero, en este caso, no comparto su opinión. Porque cada capítulo aporta algo. En cada uno de ellos hay un detalle, una escena, una imagen, un diálogo que hace que la historia avance, y que vaya generando expectación, que se te vayan acumulando las ganas y, en definitiva, que disfrutes más del momento cuando por fin llega lo que tú estabas esperando, lo que te morías por ver y al fin sucede.




Al final, a pesar de mis dudas, la novela se ha quedado como estaba (salvo por el pequeño cambio de estructura realizado con el prólogo), y solo espero que cada capítulo aporte algo, que haga disfrutar al lector poco a poco... hasta llegar a sus momentos favoritos de la novela, que no tienen por qué ser necesariamente los mismos que los míos...

¿Y vosotros qué opináis? ¿Creéis que somos impacientes como lectores? ¿Si somos autores, además de lectores, trasmitimos esa impaciencia a la trama de la novela, haciendo que todo vaya demasiado deprisa? ¿Habéis leído novelas en las que os ha pasado esto (incluidas las mías)? Contadme.







lunes, 1 de mayo de 2017

La Joya de Meggernie

Hola, mundo!!

Tenía ya muchas ganas de compartir esta noticia con todos vosotros. Por fin puedo anunciar que el 29 de mayo verá la luz mi próximo libro, La Joya de Meggernie, una novela romántica ambientada en la Escocia del siglo XIV.

Desde siempre me han gustado las historias de highlanders, así que por supuesto no he parado hasta escribir una. Os puedo decir que este proyecto me ha enamorado de principio a fin y, lo que es mejor, me sirvió de excusa para arrastrar a mi familia un verano a un viaje por Escocia alegando que necesitaba "documentarme", jejeje.

De momento os dejo la portada (diseñada por la genial Alexia Jorques) y la sinopsis. Aunque, por supuesto, ya os iré hablando un poquito más de ella más adelante...

¡Espero que os guste!




SINOPSIS

Tras el ataque a Meggernie, el hogar de Willow MacGregor, el único camino que le queda por delante a la joven es el de la venganza. Si para ello debe colarse en la fortaleza de su enemigo y hacerse pasar por quien no es, no dudará en seguir los dictados de su corazón.

Para Ewan Campbell, aceptar a un enclenque muchacho en su castillo, uno que además pretende unirse a su tropa de soldados, es una auténtica aberración. Sin embargo, el orgulloso laird del clan Campbell descubrirá que una simple mirada basta para que sus convicciones y sus más arraigadas creencias se tambaleen.

Sumidos en un desconcierto total de emociones, ambos se darán cuenta de que el amor se encuentra donde menos se lo esperan, y que su corazón solo se enciende ante el roce de una única piel...

sábado, 21 de enero de 2017

Cuando todo el mundo sea súper, nadie lo será.

Hola, mundo!!

No sabía si escribir esta entrada, porque sabía que, dependiendo del tono con el que la escribiera, podría generar alguna polémica y, la verdad, me incomodaba un poco que pudiera ocurrir. De todas maneras, después de comprobar el número de visitas de mi blog, me parece que no va a suponer ningún drama, así que, aquí va...

Hace un par de años, en el encuentro RA, una compañera escritora (que si mal no recuerdo fue Ruth M. Lerga) hizo un apunte que me pareció muy acertado. Nos preguntó a todas y así en general, si no sentíamos que ahora todo el mundo era escritor. Por supuesto, el debate estaba servido. Yo en aquel momento no manifesté mi parecer, pero era algo que ya se me había pasado por la cabeza. Y seguro que no era la única.



El run run de este tema regresó a mí el otro día en una reunión de trabajo. Como aclaración, mi trabajo no tiene NADA que ver con el mundo literario, pero aún así, lo que mi jefe dijo aquel día me recordó a esta parte del mundo de la escritura que casi se me había olvidado (casi, porque el temita está siempre como una mosca cojonera rondando cerca de mi cabeza). Dijo, refiriéndose a unas tarifas que tenemos establecidas, que cualquier cosa que se saliera de dicha tarificación se debía pasar como algo "especial". Pero después remarcó que, ojo, si esos conceptos "especiales" se repetían una y otra vez, al final dejarían de tener la consideración de "especial" y se normalizarían para incluirlos también en la tarifa.



Pues es, ni más ni menos, que lo que siento yo últimamente respecto a la literatura en mi faceta de escritora.

Me explico. Me gusta escribir desde pequeña. Quería ser escritora, quería que mis libros estuvieran en las mesas de ventas de las librerías, paseaba por la Feria del Libro de Madrid y le decía a mi novio (por aquel entonces mi novio, ahora mi marido): algún día estaré firmando aquí. Y era un sueño, algo mágico, algo especial. Publicar era para mí en aquel entonces un privilegio, algo que muy pocos conseguían, algo que llenaba mi mundo de ilusión...

Y, de repente, ha debido llegar alguien parecido al chico de este vídeo que suelta una frase demoledora que, en mi opinión, es el auténtico quid de la cuestión: "Cuando todo el mundo sea súper, nadie lo será".




Después de él (en nuestro caso, ÉL puede ser el boom por la romántica, o Amazon y su facilidad para que cualquiera pueda publicar, o la poca seriedad de algunas editoriales que prefieren cantidad en lugar de calidad, etc.), sinceramente, no sé muy bien qué ha pasado. El caso es que lo que yo consideraba especial y mágico, es decir, publicar un libro, ser una más en ese universo privilegiado del escritor, ha perdido todo su brillo. Cualquiera escribe, cualquiera publica, cualquier cosa se publica y se convierte en best seller. 

En este punto diréis: ¿Y esta tipa? ¿Quién se ha creído que es? Todo el mundo tiene derecho a publicar, todo el mundo tiene sueños, no va a ser ella la única que desde pequeña tiene la ilusión de dedicarse a esto de la escritura... ¡habráse visto! 



Lo entiendo, sí... pero no. Sigo pensando (y mi pensamiento es mío), que el mundo de la escritura se ha abaratado. En todos los sentidos. En lo que a mí respecta, por si a alguien le surgen dudas, me tengo por alguien de ese montón que se ha formado en estos años. Alguien que sigue intentando llegar, pero que no llega. Alguien a quien le pasan por encima esos best seller que, cuando los leo, me ponen la piel de gallina de lo malos que son (lo siento, quería ser más diplomática, pero no puedo). Sé que para gustos los colores, pero creo que cuando se trata de literatura, ciertas cosas no se admiten o, al menos, no deberían permitirse. Un libro siempre puede gustar más o menos, lo puedes adorar o puedes llegar a odiarlo, pero siempre, SIEMPRE, debería estar bien escrito. Aunque su prosa no te guste, aunque no te guste la manera en la que el escritor ha desarrollado sus personajes, o su trama, o su modo de contar las cosas. Pero, por favor...



Por suerte, aún hoy en día, entre todo ese montón de novelas que han conseguido robarle el brillo a mi concepto de la buena literatura, se pueden encontrar auténticas joyas. Os animo a todos a que encontréis aquellas que os llenen, que os maravillen, que os hagan soñar... 

Yo, por mi parte, a pesar de llevar a mis espaldas unas cuantas publicaciones, confieso que sigo en el mismo punto que cuando, paseando con mi chico de la mano por la Feria del Libro de Madrid, le decía que algún día firmaría en una de las casetas. Ahora me doy cuenta de que no se trataba solo de poder firmar allí... Es mucho más. Lo que yo quería, y quiero, es mucho más.

No lo he conseguido aún y no sé si algún día lo conseguiré. Pero no me rindo. Y para eso sé que tengo que trabajar y seguir mejorando, intentar no quedarme en ese montón (y no hablo de publicaciones, sino de mi propio trabajo, de mi propio brillo como escritora, de la calidad de lo que le entrego al lector), y luchar cada día para intentar alcanzar ese firmamento de estrellas que yo admiraba de pequeña y que, aunque desde aquí hoy no consiga verlo, sé que sigue ahí arriba.


Y hasta aquí esta reflexión de hoy... ¿Qué opináis vosotros? 

domingo, 8 de enero de 2017

DESEOS

Hola, Mundo!!

El pasado 3 de enero pude hacer realidad un deseo que tenía desde hace tiempo: llevar a mi hija a un concierto de una orquesta filarmónica que tocara bandas sonoras de películas. Sí, no es un deseo muy común, ya lo sé, pero las dos somos bastante frikis en cuanto al cine y a la música se refiere, y a las dos nos apetecía muchísimo. Para redondearlo, también se vino mi madre, que lo disfrutó tanto que tras la interpretación de "La Máquina de Escribir", se levantó para decirle BRAVO al percusionista que se encargó de convertir esa máquina de escribir en un instrumento más. 


                       

La experiencia en sí fue genial, no solo porque nunca había estado en el Auditorio Nacional (que es espectacular), sino porque teníamos los asientos en los bancos del coro, es decir, detrás de la orquesta. Casi podíamos tocar a los músicos y, lo que me pareció fascinante, pudimos apreciar de otra manera el gran trabajo que hacen los percusionistas en las últimas filas para dotar de energía y emoción cada una de las partituras. Salí de allí pensando que si, alguna vez tocaba en una orquesta, yo quería tocar los platillos... no os digo más.




Es curioso cómo pasan las cosas, cómo vivimos los momentos. La lectura que yo tenía entre manos el día que acudimos al concierto, era un relato de mi gran compañera Estefanía Jiménez, titulado DESEOS. Lo había colgado en su blog como regalo de Navidad para sus lectores y uno de los protagonistas era, ni más ni menos, que un reputado violinista del siglo XVIII. Václav Novotný: sexy, misterioso y con un carisma arrollador.

Bueno, pues he aquí que el director de la orquesta era un chico joven, ruso, que lucía una perilla de lo más interesante, muy elegante, y que no solo dirigía al resto de los músicos, sino que también tocaba el violín... ¡y de qué manera! Y ocurrió que dos de mis pasiones se mezclaron, la música y la literatura, y la atmósfera mágica del relato de Estefanía que continuaba en mi mente hizo acto de presencia durante el concierto, en los aires de aquel violinista director de orquesta, y me dije que aquel podría tratarse perfectamente de Václav, y vi al personaje de ficción convertido en persona de carne y hueso (y magnetismo) y la experiencia musical de aquella noche pasó a otro nivel para grabarse en mis retinas, en mis oídos y en mi piel de manera indeleble.

Si no habéis ido nunca a un concierto de este estilo, os lo recomiendo. Y más si en el programa aparecen algunas de tus bandas sonoras favoritas, como era el caso: Leyendas de Pasión, La Misión, Juego de Tronos, Memorias de África, La Vida es Bella...

Por último, después de haberos puesto los dientes largos, os dejo el enlace al blog de Estefanía por si queréis leer su relato DESEOS y conocer al violinista que añadió más magia a esta noche tan especial para mí. (Pinchad sobre la imagen)


Deseos

viernes, 6 de enero de 2017

REGALO DE REYES

Hola, Mundo!!!

¡¡Feliz día de Reyes a todos!! ¿Qué tal, cómo se han portado? Espero que hayáis sido buenos y que Sus Majestades de Oriente os hayan traído lo pedido, pero sobre todo, espero que os hayan dejado una buena cantidad de ilusión y felicidad...

Yo quería aprovechar esta época de regalos para dejaros uno aquí en mi pequeño rinconcito. Se trata de un relato corto, romántico (de corte New Adult si preferís), que viene ideal para los días en que tenéis que pasar un buen rato en la sala de espera del dentista, o no sabéis qué leer en el autobús, o simplemente para las noches en las que no te puedes dormir y necesitas leer un poco antes de apagar la luz.

Tengo que decir que este relato es el que aparece en la II Antología RA, como os dije en mi anterior entrada, y que he decidido compartir por aquí para todos aquellos que no pudieron hacerse con dicha antología. 

Espero que os haga pasar un buen rato y, si os animáis, me dejéis un comentario para saber qué os ha parecido... 


Para ver o descargar, pinchad sobre la imagen.

Balance como escritora autopublicada en el 2017 (más un regalo para los lectores)

Hola, mundo!!! Pues el 2017 está a punto de terminar y, como cada año, toca hacer balance. Para mí, este año que se marcha será siempre e...