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Mostrando entradas de mayo, 2010

Mi corazón sin ti

Las puertas se cerraron delante de mis narices y perdí el metro. Nada podría ya evitar ese día que yo llegara tarde a mi destino. El vagón se tornó velocidad y aire ante mi cara, antes de desaparecer por el oscuro túnel. Después, reinó el silencio. Y era extraño, porque en el andén aún quedaban muchas personas. Supongo que a esas horas de la mañana es lo normal y, por mucha gente que haya a tu alrededor, el silencio poderoso flota como una manta cálida que se agradece.

Cerré los ojos y respiré hondo para tragarme la impaciencia. ¿Cuánto tardaría el próximo tren? Al abrirlos, el tiempo se paralizó con un golpe seco y empezó a retroceder. Quién sabe si fue por motivo de alguna extraña brujería o por algún eclipse lunar que volvió mágico lo vulgar. Quién sabe por qué la vida gira de pronto y, en ese revés, arrastra el tiempo consigo transportándote imperiosamente al pasado. Quién sabe por qué de pronto todo el universo se detiene, suspendido en un frágil hilo de conciencia, y te quedas so…

Después, el sol

Después, el sol
muy bajo en el cielo
de media tarde
trajo la codicia de poseerte.

Y el deseo
sobrevolaba el aire cálido
de una tarde donde el sol moría
y nacía, tras las bocas
un beso absoluto que lo podía todo.

Llena la mente
de ti
el corazón pleno de ti
y los ojos llenos.

Olvidados por siempre lo otros,
cuyas imágenes gastadas,
aburridas, grises
se desvanecieron tras un resplandor
que lo llenó todo.

De tus pupilas, tal vez
aquel brillo, aquella luz
que susurró: mi amor.
Tal vez, de tus ojos
ocultos tras larguísimas pestañas
surgió el calor que me evaporó.

Un Principio Prometedor

Hoy me he encontrado una agradable sorpresa... Un primer capítulo de una novela que, como es ya normal en mí, no continué. Lo escribí mucho antes de realizar el taller de novela romántica, puede decirse que es de mis inicios como escritora en este género. Por eso, pido disculpas por los posibles errores y por la precipitación que parece flotar por todo el texto. Evidentemente, necesita una buena revisión y quizás un nuevo enfoque de cara a plantear el desarrollo de la novela entera. Pero eso será cuando termine la que tengo entre manos, cosa que espero ocurra antes de terminar este año...

"El caldo por fin rompió a hervir dentro de la olla colgada sobre el fuego y Beátrice echó dos puñados de arroz, aspirando el delicioso olor que ya empezaba a reconocer como el de sus guisos. La niña era novata en la cocina. Hasta dos meses antes, su padre no se había decidido a dejarla completamente sola con los cacharros de cocina.

Se sentó en la pequeña mecedora cercana al fuego y contempló có…